ASTROLOGÍA, GEMELOS Y...
Estoy pensando en la frase de
Jung: “Quien mira hacia fuera, sueña; quien mira hacia dentro, despierta”.
Me vino a la cabeza mientras
estaba sumergida en el programa de cálculo astrológico que descargué el sábado
y observando las cartas de mi familia.
Siempre he pensado que mis
hermanos fueron el mayor tesoro que mis padres pudieron darme por motivos obvios
y distintos a estos pero, hasta en mis investigaciones me sirven un montón sin
saberlo ellos.
Iba observando sus cartas por
orden y era como ver el cielo en movimiento en vez de verlos a ellos.
Reflexiono lo que tantos han
reflexionado y siguen reflexionando. Bajo un mismo cielo nacen distintas
personas. Para quedarnos con el ejemplo más obvio, los gemelos. Cuando les
preguntamos a los profesionales, la mayoría dicen que un minuto hace diferencia,
argumento que no me convence en absoluto. Cinco minutos de diferencia no hace
tan diferente una carta natal como para que unos gemelos puedan tener
personalidades opuestas y en esto tengo experiencia directa (abuelo gemelo y
marido gemelo).
Conozco unas gemelas de un año y
medio de edad. Ya desde que nacieron una lloraba mucho y la otra era de lo más
tranquila. Una extraña cuando alguien poco conocido la coge en brazos y la otra
es de lo más sociable. Y su carta natal es idéntica. La madre es la misma. El
padre es el mismo.
Los gemelos que conozco tienen o
tuvieron una vida en la que la diferencia la marcó la personalidad. Pero dicha
personalidad es opuesta teniendo la misma carta natal. Esto hace que me falle
la astrología psicológica ya que ésta entiende que una carta natal da como
resultado un tipo de personalidad.
Mi abuelo murió con dos meses de
diferencia con respecto a su hermano gemelo. Esto me haría pensar que se
comparte un destino pero que ese destino no va “al dedillo”. Pero, en ese
sentido, mi abuelo quedó viudo años antes de morir y su hermano no enviudó… se
supone que con la misma carta natal, con los mismos tránsitos, con la misma
revolución solar, ambos tendrían que haber enviudado al mismo tiempo, más o
menos… pero no fue así. Esto hace que me falle la astrología predictiva.
Desde la desprogramación puedo
encontrar explicación lógica a la diferencia de personalidad en los gemelos y
desde la astrología no. Uno de ellos puede parecerse a la madre y el otro al
padre, como si lo hiciesen para compensar o como si la relación entre ellos
fuera un reflejo de la relación entre los padres adoptando cada uno un papel
inconsciente en dicha relación.
Después, la unión psicológica que
se da entre ellos puede propiciar que tengan vidas similares.
Esto de la astrología puede ser
algo parecido a la religión. Son unas creencias que pasan a formar parte del
inconsciente colectivo, lo cual le da cierta fuerza como programación colectiva…
pero puede no dejar de ser otro espejismo proyectivo de dicho colectivo que
enfoca sus energías en ella.
Me vuelvo a remitir a la misma
frase de Jung: “Quien mira hacia fuera, sueña; quien mira hacia dentro,
despierta”… si dejo de mirar hacia la astrología humana y miro hacia mi
interior, sé que toda energía está conectada… sé que los planetas forman parte
de mí por ser también energía… sé que las constelaciones estelares forman parte
de mí por ser también energía… pero no definen quién soy porque lo que es, es
indefinible; y yo ni tan siquiera soy… solo es lo que es.
Intentar creer en la astrología
tal y como la entienden los demás, me bloquea. Urano me dice que la astrología
no es lo que me están diciendo. Urano me dice que la astrología es lo que yo
siento y no lo que yo cuestiono. Urano me dice que la astrología es un
conocimiento abstracto que no se puede delimitar porque entonces pierde todo su
poder.
Los planetas no están en
oposición entre ellos… conviven… suman y no restan. Esa idea es totalmente
producto de la dualidad humana que proyecta sus oposiciones, sus tensiones, en
todo lo que la rodea. Esa dualidad humana con tendencia a excluir, a rechazar
en vez de integrar y aceptar.
La astrología que llega a mí a
través de la interpretación humana me vale como sistema de proyección y como
herramienta de crecimiento personal… tiene su utilidad hasta que llega ese
momento en el que hay que liberarse de ella por los estereotipos y etiquetas
que forman parte de una programación que para uno ya está quedando atrás.
Y esto es producto de un fin de
semana leyendo astrología… estudiando el método Huber donde la madre es Saturno
y no la Luna. Estudiando la carta Nodal. Estudiando el PE. Si me proyecto,
puedo ver lo que el método Huber me dice que vea… pero si me pongo en modo
observador, no veo lo que me dicen que vea sino que veo lo que es: una
proyección.
Así que, la astrología humana me
resulta en este momento un entretenimiento, un juego, una distracción, una forma
de escapismo neptuniana.
Quien mira hacia fuera, sueña…
quien mira hacia dentro, despierta.
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