CUESTIONANDO LA ASTROLOGÍA


CUESTIONANDO LA ASTROLOGÍA
Suelo cuestionarme a mí misma, con lo cual, es normal que lo cuestione todo ya que forma parte de ese cuestionamiento interno. Con la astrología no iba a ser menos.

A tener en cuenta que, como toda ciencia, es algo humano, así que la proyección forma parte de ella y es dicha proyección humana la que la vuelve susceptible de contener muchos errores.

Ejemplo: el día que nació Osho, nacieron más niños al mismo tiempo y en la misma zona… también nacieron animales y vegetales… todo al mismo tiempo y bajo un mismo cielo que dio lugar a una misma carta natal. Pero solo uno fue Osho.

El caso es que, si la carta natal nos habla de nuestra “ascendencia”… si todos tienes la misma carta natal, la ascendencia es igual en todos pero no todos tienen la misma ascendencia; esto ya es una contradicción. Menciono la ascendencia porque hay quien teoriza que lo que marca la diferencia en cartas iguales es la ascendencia y, sí, estoy de acuerdo desde la desprogramación… pero, desde la astrología esto quedaría contemplado en dicha carta natal, supuestamente.

He estado viendo la carta de distintas personas que aportaron públicamente a la historia de la humanidad. No hay nada que me haga pensar que los actores comparten un determinado aspecto en su carta, o los líderes espirituales, o los escritores, músicos, etc… Si ves muchas, muchas cartas, acabarás encontrando algo en común en un determinado número que tiende a un mínimo (porque el que quiere ver algo, lo acaba viendo) pero si buscases en cartas de gente sin dicha relevancia también encontrarías lo mismo en común en el mismo porcentaje matemático que nos da el azar y sin que ello signifique dicha relevancia.

Esto se planteaba recientemente en un grupo y alguien decía “con la carta dracónica ya no hay dos cartas iguales” (de lo cual dudo hasta que no lo compruebe por mí misma)… y éste me parece otro fallo del factor humano de la astrología, porque hay tantas posibilidades distintas de calcular una carta natal que… no puedo evitar pensar que el sistema más antiguo, el más ancestral, seguramente era más fiable que tanto sistema que surgió después.

También es cierto que todos queremos hacer todo por nosotros mismos sin pararnos a pensar en que no se puede abarcar todo y que no todos tenemos los mismos dones.

Por otra parte, el conocimiento de este tipo suele ser un conocimiento hermético y la variedad que llega a la “masa” suele ser una versión light que puede confundir más que dar respuestas.

Tengo claro que la energía de los planetas nos influye. Es inevitable pues somos energía unida a toda energía.

Pero me pregunto hasta qué punto nos sugestionamos para que gran parte de la astrología sea una realidad. Lo veo en mí misma. En el sistema tropical, mi carta me dice una cosa; en el sistema sideral me dice otra… y puedo ser ambas, puedo identificarme con ambos sistemas… y si me ponen mil sistemas más, seguro que encuentro la forma de identificarme también.

Lo de las sinastrias. Me parto de risa con el tema. Hice un estudio al respecto con las distintas parejas que tuve y con las posibles que van saliendo. El primer fallo que veo es que la sinastria se realiza partiendo de la carta natal… pero uno ya ha vivido una parte de su vida, ya ha aprendido unas determinadas lecciones. Es lo mismo para la carta compuesta… uno no tiene siempre la misma energía, ésta cambia con las lecciones de vida.

Nos gusta ponernos etiquetas y la astrología es ideal para ello en su versión más ignorante. ¿Eres Virgo? Venga, entonces eres el colmo de la crítica mal entendida, del orden, de la limpieza, de la perfección, del análisis, de la obsesión. ¿Eres Leo? Ala, el rey o la reina del drama, el que va de prota, el que le sobra ego. ¿Eres Libra? Lo tuyo es no decidir y siempre dudar… el colmo de la sosería. ¿Eres Escorpio? Vas a dar miedo si dices que lo eres, ya solo decir eso… ainssss. ¿Eres Piscis? Puffff… parece ser que las nubes son lo tuyo. ¿Acuario? Lo tuyo es ir por libre hasta acabar resultando de lo más borde. ¿Aries? Mejor lejos no vaya a ser que de rebote reciba una patada. ¿Géminis? Doble cara. ¿Tauro? Terco y comodón. Capricornio, frío y calculador. Sagitario, pura idealización que se cae continuamente del pedestal.

Y ¿sabéis qué? Yo veo todo eso en mí. Todo. Pero se supone que solo soy un signo.

Tengo a Neptuno en mi casa 1. Se supone que eso me da un determinado tipo de personalidad. Pero yo me siento también Urano, Saturno, Plutón, Marte, Venus, Mercurio, Luna, Sol… Me identifico con todos los planetas.

En mi carta solo hay una cuadratura… ja… puedo asegurar que en mi vida y forma de ser ha habido tensión de sobra como para tener más cuadraturas.

Conozco gente con una carta natal increíble de “limpita” y a la que no le faltan sombras. He visto cartas de santos, según la historia, que no estaban faltas de los mal llamados aspectos “malignos”, que en un estudio de la personalidad a nivel psicológico resultaría preocupante. Hasta he visto la carta de dos personajes relevantes socialmente, claramente espirituales, cuya carta habla de personas totalmente terrenales ¿?.

Siendo objetiva, ciñéndome a los hechos, la astrología me parece que está llena de muchas proyecciones, de muchos espejismos, por parte de aquellos que nos aventuramos en ella.

Aquel astrólogo que esté sumido en sus propias sombras, realizará interpretaciones en las que proyecte dichas sombras. Aquel que lleve un demonio sin integrar en su interior, proyectará ese demonio en las cartas de aquellos que en realidad no poseen dicho demonio y a quienes confundirá o hasta convencerá de serlo ellos y no él mismo.

Aun así, la astrología me resulta un misterio fascinante porque refleja el fascinante misterio de la mente humana.

Y el consejo que doy al respecto es el mismo que me aplico: cuestiona, no te creas lo que te dicen los demás y busca tus propias respuestas que residen en tu interior. Por más que alguien vaya de entendido, el mayor entendido en ti mismo siempre serás tú mismo.

NOTA: Y esto es solo mi opinión. No pretendo poseer la verdad y soy consciente de mi ignorancia.

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