Luna, lunera, lunatiquera...
Hoy me notaba la mente así como,
no sé… rara… cada vez que noto algo raro, que no me cuadra en mi forma de estar
o pensar, echo un vistazo en la aplicación de mi móvil que me dice cómo van los
tránsitos por mi carta. Y, claro, tanto Mercurio natal como Mercurio por
tránsito están “tocados”. Al natal, Venus por tránsito le está tocando las
narices. Y por tránsito, Mercurio pretende tocarle las narices a Urano.
Cuadraturas. Y es esto de que uno se siente en tensión, con ganas de armarla
intelectualmente, pero sin motivos para armarla.
Entonces, no me fío nada de lo
que pueda escribir hoy ni mientras Mercurio esté en este plan (y me estoy
riendo). Con lo cual… lo más probable es que escriba auténticas chorradas como
lo pueda ser ésta.
Cuando a uno le gusta observarse
en su devenir interno, puede percibir estos cambios sin sentido y que le ayudan
a conocer cómo funcionan los distintos planetas y los aspectos entre ellos.
Puede darse cuenta de cuando algo no le cuadra… y puede prevenir “desastres”
que en otro momento de su vida sí habrían tenido lugar.
Pero, hay veces que, a pesar de
que sabes que estás totalmente dominado por una fuerza externa y que la vas a
armar de la forma más gilipollas posible… no lo puedes evitar… ainssss… y haces
el gilipollas siendo consciente de ello (¿puede existir gilipollez más
grande?). Por eso el destino tiene lugar.
Esto me pasa sobre todo con la
luna. La semana pasada… pasó. Y yo me decía “Sonia, por Dios, detente, esta no
eres tú… es la luna”… pero no pude detenerme. Y eso que hace tiempo que me digo
que por la noche mejor ni pensar en escribir… pero ese día… ese día me dominó
la lunática que habita en mí.
En el sistema sideral, mi luna
está en Aries. En el sistema tropical, está en Tauro. Para mí está claro que
Tauro no habría cedido a un impulso porque a Tauro le gusta mantener su zona de
confort, es capaz de estar la luna gritándole al oído que, Tauro le dirá “déjame
tranquilo” y seguirá a lo suyo, en este caso, dormir. Pero, la luna en Aries…
ay, la luna, la luna, la luna, la luna (a ritmo de Madonna)… la luna en Aries
es mucha luna… ella no puede dormir si no cede al impulso que la está
dominando. Y es que claro, una luna dominada por Marte… ¿quién demonios la
para?.
Y te vas a dormir con el
conocimiento de haber hecho una gilipollez que en ese momento te parece
correcta aun sabiendo que es una gilipollez.
Y al día siguiente te despiertas…
brilla el sol por la ventana… la lucidez hace presa de ti y… resulta que
Mercurio estaba ya gilipollas y por eso liaste la que
liaste a golpe de palabras que no tendrían que haber sido escritas.
Y después dicen por ahí que tenemos
libre albedrío… ¡¡anda ya!!.
PDT.: La mejor forma de echar
balones fuera: echarle la culpa a la luna, a Mercurio o hasta al santo Plutón…
pero yo no fui :P
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